Reinventarse en nuevas experiencias

Reinventarse

Reinventarse. Me encanta esta palabra. Siempre he sido bastante culo inquieto. Necesito vivir nuevas experiencias, me gusta la variedad de las cosas y aunque si bien es cierto que cuando algo me agrada y me da seguridad tiendo instintivamente a mantenerlo, adoro experimentar cosas nuevas.

Reinventar consiste en volver a inventar y añadirle el sufijo reflexivo implica que quien se vuelve a inventar es uno mismo. Tengo la suerte de estar en un momento vital que me da la madurez que necesito para tener los pies en la tierra mientras arriesgo en una parcela de mi vida para sentirme viva. Esta vez toca más en la mitad profesional pero podía perfectamente ser la personal. Fruto de esas ganas de reinventarme, nace mi nuevo proyecto. Detrás un montón de horas de trabajo, mucha ilusión y toda la energía para ayudar a otras personas compartiendo mi experiencia y aprendiendo cada día.

He entendido que lo que prima para reinventarse es ser capaz de conocerse uno mismo y adaptarse continuamente a los cambios. Si sabes bien lo que te gusta pero sobretodo lo que no, si detectas tus miedos y, por el contrario, lo que te hace feliz, tienes la clave para definir bien la forma de tu pieza personal y conseguir ir encajándola con el resto de piezas del puzzle que componen el mundo. Cuando éstas se muevan o cambien de forma, tú podrás de nuevo ir adaptándote.

Entiendo que a muchas personas les da pereza pensar en cambios periódicos. Prefieren plantearse lograr un hueco y conseguir la estabilidad laboral, profesional, personal o la que sea. Sin embargo, consolidar bien tu personalidad y encontrar tu propia definición, te ayuda en la adaptación y hace que se vuelva cada vez más sencilla.

Actualmente el emprendimiento está estrechamente ligado a la reinvención. Hace años el ritmo de cambio era otro. Las cosas eran más duraderas. En el aspecto empresarial había menos competencia, los consumidores no esperaban constantes novedades y las empresas no se las planteaban a corto plazo. Sin embargo ahora esa reinvención es casi constante. Hay que pensar en modo “mejora continua” para seguir resultando atractivo para las personas, que desean nuevas experiencias.

Lo mejor del momento que vivimos, en este sentido, es que reinventarse con la rapidez que exigen tus clientes es alcanzable. El ágil acceso a la información y la capacidad de comunicación con las personas que se interesan por tu proyecto te facilitan mucho la tarea. La posibilidad de formarte en casi cualquier tema hace que sea posible que te recicles con facilidad, generes nuevas ideas y profundices en temas cuyo aprendizaje pueden suponer un enriquecimiento para tu actividad.

Si consigues saber lo que quieren las personas que te siguen y eres capaz de adaptarte para dárselo, tienes casi todo el trabajo hecho. Sólo un consejo más, dale tu toque personal a la reinvención, apórtale con naturalidad esa parte de ti que te identifica. Eso la hará aún más especial y tendrá una buenísima acogida entre tu público.

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