La inmediatez

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Soy ordenada y organizada y como tal procuro programar mis tareas con tiempo así como mis actividades personales y las de mis ratos libres. Pero es verdad que mis plazos han cambiado. Antes era capaz de programar ciertas cosas de un año para otro, ahora no es que viva al día pero casi. Mi frontera temporal es mucho más el corto que el largo plazo. Entiendo que hay que tener una visión de futuro, pero también soy consciente de que no hay que dejar las cosas esperando a que lleguen porque quizás aplazando y aplazando puede que no tengas la oportunidad de vivirlas.

La inmediatez nos hace ser más impacientes porque estamos acostumbrándonos a conseguir las cosas casi de ahora para ya. A mí ese ritmo me da un poco de vértigo pero reconozco que ese sentimiento es el que me pone las pilas en mi día a día. Si las cosas sucedieran de manera más lenta probablemente no sería una persona tan activa. Me encanta enumerar todo lo que me da tiempo de hacer cuando termina el día. Muchas veces me veo haciendo recuento de todo lo que han dado de sí 24 horas y se me dibuja una sonrisa en la cara porque me vuelvo consciente de lo que me encanta aprovechar bien cada minuto de mi vida.

Quiero hacer tantas cosas a la vez, que lleno mi agenda de listas. Cada mañana al sentarme a trabajar, lo primero que hago es planificar mi día completo y escribir punto por punto todas las tareas que me propongo desde la mañana a la noche. No sé qué me produce más placer, si ver toda la lista completa o el momento de marcar el “tic” junto a cada tarea realizada. Me acuesto agotada física y mentalmente cada noche porque no sé qué va más rápido si mi mente o mi cuerpo, pero la sensación de meterme en la cama habiendo vivido un día completo y productivo me relaja al minuto.

Esa velocidad vertiginosa es la que los clientes esperan cuando contactan conmigo por mail. Es curioso cómo simplemente rellenando un formulario online en el que tan sólo hay que incluir cuatro datos y una pregunta, quien lo hace espera tener una respuesta en su buzón de correo a los 5 minutos cuando probablemente “construir” ese mail de vuelta con una explicación de 1200 caracteres a ti te ha costado más de media hora crear. Sin contar con que te ha pillado en medio de una reunión skype o justo con el bocado de ensalada que ese día has improvisado comer.

A veces la falta de empatía nos lleva a imaginar que la persona que ofrece sus servicios y la posibilidad de contacto, está 24 horas a disposición. Cuando tienes un negocio online evidentemente te expones a que te contacten, compren o consulten en cualquier momento de las 24 horas del día, los 7 días de la semana y los 365 días del año. Pero tú misma debes marcar los limites.

Yo tengo mis dispositivos preparados para recibir contactos casi en cualquier momento y procuro contestar de la forma más inmediata que puedo. Aunque por supuesto no con un mensaje automático, que me pone de los nervios si no es por una suscripción o algo en plan masivo. Yo respondo personalmente a todos los correos que me llegan y aunque sólo sea un “Gracias” y un aplazamiento para responder lo antes que me sea posible, procuro tomarme la molestia de enviar un mensaje de vuelta para que la persona se sienta bien atendida.

La inmediatez puede resultar estresante pero también es un punto fuerte para crear una diferencia. ¿O no es cierto que a cualquiera le agrada recibir un mail de vuelta el mismo día de haber lanzado una consulta?

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Comentarios

  1. dice

    Hola Arantxa

    Pienso que está bien si gestionamos las solicitudes de contacto dentro de las primeras 24 horas

    Porque de inmediato no puedes atender todo, a tu cliente actual, tu proyecto, tu hora de almuerzo o la cita en el banco

    A veces podemos de inmediato, a veces podemos hacerlo prontamente

    Saludos ☺️

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