Diferencia entre branding y branding emocional

Arantxa Isidoro_diferencia branding y branding emocional-erriko-boccia-

 

Lo que separa al branding del branding emocional son las emociones. Así de fácil y complejo a la vez. Las emociones que sientes tú cuando miras tu marca y que percibe tu cliente desde el otro lado, son las que aportan la energía para conectar con más profundidad y continuidad. El branding emocional es el que te lleva a desarrollar las mejores estrategias con intención primero y el que te facilita la comunicación después. Te eligen porque eres la opción, no hay otra marca mejor en lo que tú haces para ellos y especialmente en cómo les haces sentir.

El branding emocional se centra en personas que tienen deseos cumplibles, que tú haces posibles a través de tu imaginación y creatividad trayéndoles propuestas sorprendentes, conectadas con su mundo y su estilo de vida.

Todavía hay negocios que no han hecho el clic y siguen entendiendo a sus clientes como centro de una necesidad más que de un deseo. Siguen cegándose con la calidad, la funcionalidad y el producto o servicio sin entender que eso hoy en día se da totalmente por sentado. Lo que marca la diferencia es enfocarte en la experiencia de compra y en los sentimientos que generas para las personas que te ven como la marca más especial que quieren para ellos.

Las 13 razones para incorporar el branding emocional a tu vida emprendedora

Avanzas más rápido

Tienes claridad y foco. El branding emocional extrae lo más íntimo y puro de ti sin tener necesariamente que exteriorizarlo. Luego cuentas hasta donde quieres y comunicas como más cómoda te sientas pero ya tienes el escenario de sensaciones en el que te quieres mover y eso te aporta toda la luz para desarrollar el trabajo que venga cada día.

Creas relaciones más duraderas

Lo que está basado en la verdad permanece por más tiempo. A través del branding emocional te sinceras con los deseos de tus clientes y empatizas con todo lo que sueñan tratándolo con respeto y aportándoselo con imaginación. Entras en su cabeza y en su corazón para saber cómo puede sonreír con tu newsletter o vibrar con tu podcast y eso es inquebrantable.

Tu magia no necesita de notoriedad

Con tu marca bien trabajada a nivel emocional te ahorras grandes inversiones en publicidad. Lo que haces se transmite más fácilmente y a coste cero con el boca a boca porque has impactado tan fuerte en quien te ha conocido que está deseando contárselo a todo el mundo. Te recomienda porque no puede parar su necesidad de compartir cómo se ha sentido contigo y cómo le has ayudado. No tienes que esmerarte tanto por hacerte conocido contándolo tú, tienes prescriptores que valen más que tu propia voz.

Disfrutas todos los días

Con branding emocional adoras tu marca y mueres por respirarla cada día. Te alineas con la persona que eres, recuperas la coherencia contigo y vibras con tu trabajo. Estás tan conectada con tu fondo que se percibe en la superficie y atraes lo que necesitas para tu negocio y para tu vida. Es un trabajo hacia dentro que tiene su resultado hacia fuera.

Creces y te enriqueces

Incorporar las emociones que tú experimentas, las que sienten tus clientes y las que quieres transmitir con tu marca te sumergen en una experiencia de crecimiento sin apenas ser consciente porque todo fluye solo, sin esfuerzo. Ese crecimiento se convierte en valor para tu trabajo. Tus clientes empiezan a entender tus precios y a querer pagarlos a cambio de tus productos o servicios.

Trabajas con quien te gusta

Comunicas exactamente lo que tu cliente ideal, colaborador especial o profesional extra espera para que os entendáis a la perfección. Se mimetizan con tu marca y tu negocio y aportan lo mejor de sí o de sus empresas porque están en plena sintonía con tus valores y tu forma de pensar.

Te empoderas con tu propia confianza

Crees en lo que tienes entre tus manos y lo muestras orgullosa. Empiezas a pensar más grande y accedes a proyectos entusiasmantes. Demuestras lo que eres capaz de hacer sin sentirte pequeña. Esto es precioso y energizante.

Ayudas a más personas

Cuando preparas tus estrategias de branding emocional haces un ejercicio muy profundo para conocer a tus clientes y eres capaz de empatizar y ayudar desde su propia sensibilidad. Satisfaces esa necesidad propia que tenemos todos de poner un granito de arena para ir hacia un mundo mejor y te sientes útil.

Eres más productiva

Cuando has trabajado bien tu marca a nivel emocional, ésta hace un trabajo en la sombra que vende tu imagen así como tus productos y servicios sin tú empezar a hablar. Estás constantemente proyectando la confianza de la coherencia y la conexión. Esto te da espacio para enfocarte en otras acciones para seguir creciendo. Es casi como vender mientras duermes. Tú no estás activamente vendiendo pero tu marca lo hace por ti.

Mantienes tu imagen de marca siempre alineada a ti

Un peligro de las marcas es que son entes tan vivos que están en continua necesidad de cambio para no quedarse obsoletas o desconectadas. Si has trabajado tu branding a nivel emocional percibirás al minuto el momento en el que necesitas reconectar con ella. Ahí solo necesitarás revisar dónde se encuentra ese punto de ruptura y hacer esos pequeños cambios que vuelvan a hacer tu marca emocionante para ti y para los demás.

Te sientes enérgica

En diseño gráfico utilizamos una expresión que es “cómo funcionan dos o más elementos juntos”. Pueden ser color, forma, tipografía o cualquier otra herramienta que dé lugar a una pieza concreta, como un logo, una presentación de marca o lo que sea. Analizas si esos elementos están en armonía, si se complementan o se completan para crear algo poderoso. Pues con branding emocional se crea esa simbiosis en la que tu marca te aporta tanto que no puedes estar más arriba y al mismo tiempo tú la alimentas tanto que la haces poderosa.

Tus clientes se convierten en tu apoyo más bonito

Pasas de comunicar sin saber dónde y cómo llega tu mensaje a empezar a dialogar con tus clientes. Consigues un feedback que vale oro. Entiendes lo que pasa por su cabeza, conoces lo que esperan de ti y tienes las claves para sorprenderles. Se convierten en un activo preciado de tu negocio y te hacen consciente de lo que debes mimarles, pero es que encima te apetece un montón cuidarles.

Te vuelves única

El branding emocional marca la diferencia. Es imposible construir y alimentar dos marcas con la misma fórmula de emociones y sensaciones porque cada una tendrá una personalidad diferente, un valor distinto, una actitud dispar y un sentimiento desigual. Por eso tu estrategia de branding emocional no será la misma que otra marca idee por mucho que estéis en el mismo mercado y os dirijáis a las mismas personas. Cada una conectará desde un punto y creará una magia especial.

¿Estás preparada para vivir la experiencia del branding emocional?

 

Únete al desayuno con branding emocional del próximo 21 de febrero conmigo. Tienes en este post todos los detalles.

¡Compártelo!

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *