Dedícate a lo que te hace sentir emoción

Arantxa-Isidoro-dedicate-a-lo-que-te-hace-sentir

Cada semana encuentro al menos una historia de alguien que dejó un puesto “estable” en una empresa para emprender por su cuenta. Son personas con perfiles completamente diferentes, motivaciones diversas, momentos vitales distintos pero todas tienen un punto en común: buscan algo más en la vida.

Si te lanzas a la piscina para intentar dar forma a tu propio proyecto profesional sabes que tu vida tomará un rumbo muy diferente. Tus tareas crecen, tu mitad personal y profesional se aúnan, tu nuevo modelo de trabajo implica directamente a tu familia, sacrificas algunas cosas en beneficio de otras… Es como hacer reencajar las piezas de un puzle que la rutina anterior tenía casi fijadas con pegamento. Ahora las piezas incluso cambian de forma y hay que estar en constante “alerta” para recolocarlas de manera que la imagen siga siendo completa y no haya huecos que desdibujen la armonía de tu vida.

Todas las historias profesionales son distintas, pero en mi opinión, todas tendrían que tener un punto común: deberíamos dedicarnos a aquello que nos hace sentir, ya sea por cuenta propia o por cuenta ajena.

El éxito en el dúo mejora-motivación estaría asegurado. La actividad que nos transmite algo, es la que nos motiva, la que nos facilita dar lo mejor de nosotros de una manera mucho más natural. Si nuestra profesión nos llena somos capaces de desarrollarla sin un sobreesfuerzo y somos mucho más productivos. Nos alienta a seguir profundizando, aprendiendo y en definitiva mejorando.

Ganarnos la vida haciendo lo que mejor sabemos nos enriquece a nosotros mismos pero también al resto de personas. Suena un poco a tópico y a idealización pero en definitiva, seguro que el mundo sería un lugar un poquito mejor si cada uno se dedicara a aquello que le hace vibrar. Nuestra aportación en la vida se haría mucho más eficiente. Habría menos recursos desperdiciados, menos perfiles profesionales desgastados en trabajos desmotivadores y, lo más importante, menos infelicidad.

Durante el proceso de reorientación de mi vida profesional, me plantearon en más de una ocasión una reflexión que me ayudó mucho en cuanto a mis motivaciones en la vida. Me preguntaron que si tuviera la capacidad para convertir el mundo en un lugar mejor, cómo actuaría. Mi respuesta fue:

No me planteo una labor social o una ayuda global. Me gustaría ayudar a pequeña escala para que hubiera más personas felices. Pondría mi granito de arena trabajando con emprendedores que, como yo, quieren abrirse su camino de manera independiente y vivir de una actividad que les enriquezca como profesionales y, principalmente, como personas.

Este perfil de persona es el que más me sensibiliza porque es mi caso particular. Tuve un problema personal grave y mis jefes no supieron encajarlo. Cambió mi escala de valores y mi familia se colocó en primerísimo lugar, más que antes si cabe. Entendí que actuar en orden con lo que para mí es más importante era fundamental para vivir sin ansiedad y en calma conmigo misma. Dar forma a mi propia empresa se convirtió en mi modelo de vida profesional y supuso hacer realidad un sueño que me aportaba la felicidad y satisfacción que buscaba en mi profesión.

Mi impulso son las personas a las que quiero ayudar con mi experiencia para que puedan crear su marca y vivir sintiendo lo que hacen. Llenar sus proyectos de emociones para ellos y para sus clientes. 

¿Qué es lo que te hace sentir emoción para crear tu marca?

Lo más difícil de emprender, fue para mí tener la idea feliz, lograr darle forma a mi pasión. La clave estuvo en alinear mis valores y motivaciones personales con mi perfil profesional. Eso sí, una vez lo conseguí, pude por fin plantear el modo de vida que me hacía sentir en armonía.

A mí me ayudó mucho hacer un ejercicio de reflexión interna para encontrar esa idea de negocio que me acerca un poquito más a mi propio éxito. Mi experiencia me ayudó a entender que un buen comienzo es dar respuesta a algunas preguntas que hablan de ti, de tus inquietudes, tus valores y prioridades, que luego puedes hacer extensivos a tu marca.

¿Por qué no pruebas ahora tú? Te propongo que busques un momento y un lugar tranquilos para pensar con calma. La prisa no es buen amigo de la búsqueda de una solución. Te ayudo planteándote 5 preguntas que a mí me sirvieron para idear. Inténtalo. Sólo dar una respuesta verdadera a cada una de las preguntas que te hago te ayudará a conocerte un poco mejor y averiguar cuáles son las cosas que te hacen tener cosquillitas en el estómago y pondrían la emoción que necesita tu proyecto.

  1. ¿A qué le dedicas más tiempo cuando no estás trabajando?
  2. Si dispusieras de todo el dinero del mundo, ¿en qué te lo gastarías?
  3. ¿Cuáles son tus tres prioridades en la vida?
  4. Piensa en los valores más claros que te mueven para hacer.
  5. ¿Qué personas te provocan admiración y por qué?

Espero que te tomes tu tiempo y consigas averiguar más sobre ti. Sería un buen comienzo para encontrar la fórmula en que tu negocio personal te haga sentir la emoción que te dé impulso para crear la marca que lleve tu esencia y te empuje a transformar algo en la vida de los demás.

 

¡Compártelo!

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *