arantxa isidoro

Una brander* que siempre está escribiendo

Dale la vuelta

Dale la vuelta

Carla cuenta la historia del apicultor viejito al que compra la esencia de miel para fabricar un en su taller.

Laura añade un tarjetón con consejos de diseño gráfico explosivos a todo el que se lleva algo de su tienda online de lettering.

Rafa hace audios con cuentos infantiles que envía por WhatsApp a los padres que compran en su tienda de juguetes.

Cada uno de ellos se exprime el coco para ofrecer un toque más a lo que sus clientes esperan cuando compran.

Porque ya hemos dejado de comprar producto a secas. Bueno sí, sí que compramos a secas. Pero te apetece mucho más si te lo envuelven en papel de experiencia.

¿Y sabes lo que eso suaviza la áspera tarea de vender para un negocio?

Por mucho que te cueste mentalizarte, no vendes cosas, no vendes horas de trabajo, no vendes características, ni siquiera calidad.

Lo que vendes son cosas que se puedan contar en un audio de WhatsApp o subiendo un post a Instagram. Porque la gente quiere Rock & Roll y no le vale un boli a secas, quiere que lleve una frase que le dé subidón.

Emoción pura y dura. Y tú se la tienes que montar.

Un detalle. La creatividad es importante para idear esa historia paralela, pero ahora no te paralices justificando que no eres capaz.

Mira, para que no tengas excusa.

 · Busca entre las pasiones de tus clientes. Sus aficiones o temas favoritos. Seguro que algo de eso puede tener relación con tu negocio y lo puedes unir a tu experiencia de marca.

· Inventa un “personaje”. Alguien que disfrutaría de tus productos en otra época. Dale vida.

· Recuerda una idea que nunca llegaste a desarrollar. Dale un sentido extra a tu negocio.

· Coge ideas en revistas, escucha la radio, sal a mirar escaparates, habla con amigos, pasea por el campo y ponte en modo inspiración. Observando seguro que te brota alguna idea que puedas conectar con tu negocio.

Una buena forma de jugar a esto de la experiencia es darle la vuelta. Complementar tu negocio con lo opuesto. Es decir, si vendes productos ofrecer experiencia con un servicio y si vendes servicios adornarlo con productos.

Por ejemplo. Tienes una tienda online de venta de flores. Lo complementas organizando workshops con psicología del color, estaciones del año o las habitaciones de una casa, …

Y al contrario. Vendes servicios de interiorismo y lo complementas con colecciones de fotografía de edición limitada.

Busca con imaginación. Sé lo suficientemente original como para resultar diferente.

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