Valida tu idea

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No consigues que tu negocio termine de consolidarse y no entiendes muy bien por qué. Te preguntas dónde está ese agujero por el que pierdes energía. Te lanzo una pregunta que a lo mejor te ayuda a encontrar una pista sobre lo que está pasando. ¿Te apetece analizar tu comunicación? Puede que el fondo de lo que no termina de engranarse se centre en algo tan sencillo como que no hablas o más bien, no escuchas.

Seguramente escribes artículos para tu blog y con suerte te hacen comentarios que te esmeras en responder pero luego no analizas ni interiorizas las palabras de tus lectores. Quizás recibas algunos mails con cuestiones que no te cuesta responder pero tampoco te paras a pensar sobre lo que te han venido a preguntar. A lo mejor estás muy atenta a las respuestas en tus redes pero tampoco reflexionas para sacar jugo a las palabras de tus seguidores.

Si lanzas un producto, un servicio, una propuesta, incluso una marca que no tiene una buena respuesta puede ser por dos motivos: o bien lo que vienes a ofrecer no está ideado pensando en tus posibles clientes sino en algo que a ti te parece maravilloso; o bien no lo estás ofreciendo de forma atractiva.

Entiendo que da un montón de pereza validar una idea antes de desarrollarla porque lo que a ti te ilusiona es ponerlo en marcha y no quieres esperar más pero, si no te gustan las sorpresas, asegurarte de que tendrá aceptación es la mejor opción. Además en el proceso de estudiar si será apta, esa idea puede crecer y mejorar mucho hacia una propuesta que está por encima de lo que era originalmente. Eso sí, hay que establecer unos límites porque de lo contrario entra en juego la parálisis por análisis, que puede ser peligrosa. El bloqueo por el miedo a no gustar o la búsqueda de la perfección son a veces tan perjudiciales como el lanzarse a la piscina sin haber mirado si quiera si hay agua.

¿CÓMO PUEDES VALIDAR UNA IDEA?

Cuando se trata de un negocio, quien te cuenta si tu idea es válida o no es el mercado. Las personas a las que diriges tu actividad y que has definido muy bien en el momento de concretar a tu cliente ideal o potencial, son quienes tienen la respuesta a si tu forma de ayudar se puede vender o no. Así que el proceso consiste en hablar con esas personas.

En cualquier etapa de tu negocio, ya sea en el momento de su lanzamiento, como en el de crecimiento o madurez, tu nicho de mercado está al otro lado, salvo que no exista y entonces tengas que redefinirlo para encontrarlo. Pero incluso si fuera así, piensa en la oportunidad y la ventaja que tienes al descubrir, antes de lanzar, que el perfil de persona al que quieres dirigirte realmente no es el que imaginabas. Mejor entender esto y reconducirlo sin tener tu marca o tu producto construido con todo el esfuerzo que eso conlleva.

Entonces para obtener la opinión de esas personas sólo tienes que dirigirte a ellas y escuchar con atención. De hecho cuanto más distendida sea la conversación, mejor fluirá la naturalidad para entrar no sólo en datos prácticos sino para profundizar en sentimientos y emociones que te pueden ayudar a entender y a resolver con tu propuesta.

Llevando esta intención a la práctica, sólo consiste en contactar con las personas que te interesan porque cumplen con el perfil de cliente al que te quieres dirigir. Cierras una cita y te entrevistas con ella presencialmente, por teléfono u online.

Lo ideal es que previamente hayas creado un guión con las preguntas que te gustaría hacerle. Así acudirás a tu cita sabiendo exactamente qué información es la que más te conviene obtener. Sin embargo, lo genial es que luego seas capaz de crear una atmósfera súper natural en la que surjan ideas, comentarios y reflexiones a las que tu interlocutor te haga llegar. Es un poco como dejarse llevar por las palabras y lo que en esa conversación suceda, procurando no divagar, claro está.

Lo interesante es marcarse un tiempo estimado para hablar y darle con antelación ese dato temporal a la persona con la que te cites. Así ella podrá planificarse y tú aprovecharás mejor los minutos.

De este cruce de palabras puede salir tan rica información que una buenísima idea es grabar la conversación. Así después podrás volver sobre lo comentado y entender mejor algunas ideas. Seguro que se despierta en ti un camino a explorar o una luz que antes no veías.

Es bonito vivir la evolución de tus conversaciones. Es posible que de la primera conversación no saques tanto jugo como de la tercera o la cuarta. Al principio es como que no sabes muy bien lo que buscas ni dónde surgirá la clave, pero poco a poco irás ganando lucidez.

A mí personalmente me gusta mucho conversar con las personas que me siguen, con mis clientes o con alguien que entra en interacción con mi marca por primera vez. Me genera curiosidad conocer los detalles del atractivo que han encontrado en mi proyecto pero sobre todo me encanta conocer en qué punto están. Me gusta tanto lo que hago que me apetece un montón ayudar y lo primero que me inquieta es saber por dónde puedo empezar.

En tu público está la oportunidad de validar cada cosa que ideas. Prueba a empezar por hablar y escuchar.

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Comentarios

  1. dice

    “Parálisis por análisis” ese gran enemigo!
    Yo empecé haciendo encuestas para validar mi idea, ahora que ya está en marcha resulta mucho más fácil tener esas conversaciones de las que hablas.
    Por cierto, me ha parecido muy interesante tu ebook “Reconexión”, soy diseñadora gráfica y soy consciente de que a veces es difícil sintetizar el proceso de trabajo que hacemos, sobre todo el previo al diseño. Muchas gracias!

    • dice

      ¡Gracias Uxía! Me encanta que como diseñadora gráfica valores esa parte anterior a la identidad visual en la que hace falta definir el universo de cada negocio personal. Primero hay que construir la arquitectura emocional de la marca. Luego entra en juego el papel de profesionales como tú, fotógrafos, copywriters o expertos en comunicación que traducen esa esencia y personalidad al lenguaje visual. Me alegra que encuentres “Reconexión” una herramienta interesante para empezar a trabajar ese fondo. Un abrazote.

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