Sin arrepentimiento

sin arrepentimiento

Hay algo peor que el fracaso, el arrepentimiento por no haberlo intentado. Si tu corazón te está dictando que es el momento de empezar ¿por qué te empeñas en contradecirlo? Jamás te echarás las manos a la cabeza por haber intentado algo con toda tu alma, en todo caso lo harás si lo has intentado a medias.

El tiempo pasa y no volverá. La vida no te va a devolver la edad que tienes ahora. La situación perfecta nunca se va a dar. Siempre habrá flecos que tengas que perfilar. Es mejor que salga regular a que no salga porque si no lo haces, nunca llegará a pasar.

Si quieres sentir la vida tienes que arriesgar, tomando decisiones y dejando opciones atrás. Detrás de una acción hay siempre valentía. No lo dejes todo por pasión, no te olvides de lo terrenal pero haz pequeños movimientos que poco a poco te lleven a donde quieres llegar.

Olvídate de que exista el entorno perfecto, el contexto de apoyo y de facilidad que te dé el permiso para dar el paso. Sigue tu instinto, pon corazón y estate preparado para cuando no se dé una situación ideal. De cada error surge una oportunidad.

Hazte dueño de tu mundo y no te sientas pequeño frente a los demás. Pocos empezaron con un triunfo, casi todos lo tenemos que luchar. Si no te agarras a la vida, no entrarás en la rueda de experiencias que te ayudan a crecer.

Esto no es definitivo, siempre puedes pivotar. Lo fascinante es que ahora puedes coger un tren y luego puedes cambiar, adaptando el viaje a tu momento vital. Mientras vas acumulando experiencias estás disfrutando del camino y aprendiendo nuevas cosas que te ayudan a reinventarte.

El secreto está en el movimiento, mientras no abandonas tus principios y tienes presente la persona que quieres ser. Pasar a la acción es desplazarte de un sitio a otro. Te puede costar más o menos arrancar pero si no te decides nunca sabrás lo que hubiera podido pasar.

Empieza a pensar por ti mismo para tomar la decisión. Comienza mirando muy dentro y poco a poco vete abriéndote a todo lo demás.

Cuando eres emprendedor, invertir en tu valor es lo más grande que puedes hacer. Si crees en ti, lo haces bien y te llenas de la fuerza que te impulsa a ayudar a otras personas a mejorar en lo que tú sabes hacer. De una forma indirecta estás contribuyendo a que haya más felicidad. Pero para eso necesitas dos cosas: aumentar tu autoestima y abandonar la sensación de intrusismo.

 

Entro en detalle:

 

· Aumentar tu autoestima

 

La autoestima es el amor a ti mismo. Lo que te quieres y percibes que vales. Cuando te amas y te sientes poderoso sin cambiar nada de ti, ves la vida como un enorme mundo de posibilidades bonitas y ricas que te apetece abrazar. Una autoestima sólida te lleva ser dueño del mundo. Te atreves a ir a la playa sin miedo a mostrar tu cuerpo, puedes hablar en público incluso explicando tus nervios, te aventuras en esa empresa conociendo tus defectos.

Quererte no es generar ego, no es ocultar tus errores ni olvidar tus fracasos. Amarte a ti mismo es ponerte de nuevo en pie a pesar de tus imperfecciones.

Si tu autoestima está en alza y hay coherencia entre tu mensaje y tu vida, vives con más sentido y estás más cerca de la plenitud personal y profesional.

 

· Abandonar tu sensación de intrusismo

 

El autosabotaje es una herramienta muy común que tú mismo pones en marcha sin darte cuenta para alejarte de lo que quieres lograr. La sensación de intrusismo es una forma de autosabotaje. Preguntarte constantemente “¿quién soy yo para hacer esto? es alimentar tus miedos para no creer en lo que haces y para dejar de intentarlo.

Un talento te permite aprender sin esfuerzo algo que para otros supone años de formación, pero no quiere decir que lo hagas peor. Dos personas pueden alcanzar un mismo nivel profesional por vías diferentes pero las dos muy válidas.

Si sufres el síndrome del intruso es porque te gustan las cosas bien hechas, pero si tienes esa preocupación puedes estar seguro de que lo estás haciendo bien y es tan válido tu esfuerzo y tu trabajo como el de los demás. Pon por delante lo que te dicta el corazón y deja el orgullo de la perfección.

La experiencia se gana con el tiempo. Siempre hay una primera vez. Por eso date una oportunidad.

 

No dejes que tu idea se quede en un cajón. Si realmente la sientes, si te vibra y te da vida para poner el alma, vete adelante con tu sueño. No permitas que la opinión de los demás tire por tierra lo que anhelas conseguir. Y una vez que te lances no te rindas a la impaciencia. Lo que quieres tardará en llegar pero si es con alma sabrás esperar. No dejes lugar al arrepentimiento.

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Comentarios

  1. dice

    Creo que me voy a imprimir este post y lo voy a pegar en el corcho para leerlo todos los días :O
    Gracias por la reflexión, es un subidón de energía y también un respiro en medio del jaleo del día a día. Cuando montas un negocio estás tan pendiente de mil cosas que a veces no te paras a mirar alrededor y pensar.

    • dice

      El ritmo diario nos lleva a entrar en esa rueda de ratón en la que no paramos de girar. Yo siempre apelo a la reflexión, al pararte un momento a mirar alrededor y ver qué merece la pena y qué no. Gracias Ana. Un abrazo.

  2. Lorena dice

    Guau Arantxa! Magnífico post totalmente lleno de razón. Parece mentira que a veces se nos tenga que decirnos cosas así para que nos lo terminemos de creer. Sin duda una reflexión estupenda y que siempre deberíamos tener en cuenta. Un saludo!

    • dice

      Lo genial es que pueda venir alguien a abrirte un poco los ojos si tú no lo has sabido hacer. Gracias por tu comentario Lorena. Fuerte abrazo.

  3. dice

    ¡Hola Arantxa!

    Yo antes tenía mucho más miedo a eso de arrepentirme pero, desde hace un tiempo, me dejo llevar por impulsos. Cambié el chip, cuando empecé a hacerme esta pregunta antes de pensar en tirar la toalla: ¿cuántas cosas reales te arrepientes de haber hecho?

    Y en el emprendimiento con más razón, pero siempre poniendo por delante la coherencia. No puedo entenderlo de otra forma.

    ¡En la vida hay oportunidades para todos, así que hay que salir a encontrarse con ellas! ¡No hay excusa!

    Un abrazo

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