Quizás las ventas dependen de la autenticidad

Arantxa-Isidoro_ventas-y-autenticidad

La autenticidad, la honestidad y la confianza son muy amigas del señor Marketing.

Cuando pregunto a alguien con un negocio personal qué es lo que querría que su marca transmitiera, casi siempre me encuentro con una respuesta que deriva en la necesidad de ser tú mismo, de no cambiar nada de lo que eres, además de tener un mensaje claro que conecte con las personas a las que quieres llegar.

Los negocios que son auténticos inspiran de verdad acortando el camino hacia la confianza. Cuando alguien descubre que hay perfecta linealidad entre lo que parece y lo que verdaderamente es se siente seguro con lo que ve. La transparencia no da lugar a elucubraciones ni a dudas. Sólo abre la puerta a la naturalidad, donde te sientes seguro, a gusto, tanto tú como la persona que interactúa con tu marca.

Para gustar a la gente como marca tienes que entrar en su mente con un mensaje auténtico sin artificios ni pretensiones. Pero también tienes que amistarte con la intención de vender.

Una marca nace para dar significado, sentido y nombre a un negocio y un negocio es un sistema de venta. Tu marca ha crecido bajo un propósito que debería abrazar un gran sueño, una visión ambiciosa, como te exponía aquí. El medio para acercarte a ese propósito es vender lo que haces. Y no hay nada malo en eso.

Todos sabemos que una marca nace para vender. Nadie se sorprende al identificarlo. Sin embargo, cuanto más nos aporte la marca más nos apetecerá comprar y volver a comprar. Aquí hay un leve matiz que resulta clarificador.

Aunque esperas que una marca te venda, no admites cualquier venta ni cualquier actitud. Si eres una persona sensible agradecerás que te traten con cercanía y respeto. Si eres una persona alegre te gustará encontrarte con una marca divertida, etc. Esos valores son los que crean conexión. Pero esos valores tienen que ser auténticos.

Si llevas un tiempo con tu marca te habrás dado cuenta de que resulta bastante más fácil lograr que una persona satisfecha con tus productos o servicios te vuelva a comprar que conseguir captar la atención y la compra de un nuevo cliente. Por eso tu aportación de valor honesta debe ser siempre constante. Para que la confianza que esa persona fiel ya depositó en ti, se mantenga viva.

Las personas somos perfectamente capaces de distinguir algo falso que sólo se mueve por interés de algo honesto que también mira por los demás. Tenemos un instinto como de defensa que nos ayuda a detectar mentiras o situaciones forzadas.

Igual que como marca somos proveedores de un beneficio en forma de productos o servicios y aportamos un valor también, como consumidores, somos clientes de otras marcas. De la misma manera que no nos gusta que nos vendan gato por liebre o que nos enchufen algo que no nos dice nada, como marca tampoco queremos un nuevo seguidor al que no le interese lo que le podemos aportar. Por eso, si tú promueves la honestidad cuando filtras a tus marcas favoritas, aplica esa misma honestidad cuando se trata de tu marca.

Cuando estudias la manera de plantear tu marca, un ejercicio muy ilustrativo es ponerte en el lado de tu consumidor. Puedes preguntarte qué es lo que te impulsa a ti a conectar con una marca y qué es lo que te radia desconfianza.

Seguro que percibir que la marca es fiel a quien dice ser y encontrar transparencia en sus motivos y sus valores te arrima a ella, te invita a confiar y te anima a comprar.

 

¿Qué te acerca a la autenticidad y la honestidad?

  • Decir la verdad
  • Hablar con tus palabras
  • Contar tus sentimientos
  • Mostrar tu día a día tal cual
  • Explicar con transparencia cada uno de los pasos que das

 

¿Qué te acerca a la falsedad?

  • Ponerte la careta de alguien parecido a tu competencia al que quieres imitar porque intuyes que le va bien
  • Aparentar que tienes un equipo cuando estás solo detrás de tu negocio con ganas de crecer
  • Falsear la cifra de ventas de un producto o servicio para tratar de atraer
  • Ocultar tu imagen sin dejar ver claramente tu rostro dando la impresión de que tienes algo que ocultar
  • Colgar fotos de personas influyentes con las que jamás has estado únicamente con el fin de aparentar

Para que alguien crea en lo que haces de una forma tan potente que quiera confiar, necesitas ser real, humano, honesto, transparente y de verdad. Sólo desde esta perspectiva podrá entrar en tu negocio el marketing para ayudarte a vender.

 

El marketing auténtico

El marketing es un concepto muy amplio que engloba la relación de un cliente con una marca o producto. De una manera más práctica es la herramienta más al alcance de tu mano para preparar a tus clientes para la venta.

Para que funcione, es decir para que te aporte las ventas que necesitas, tu marketing tiene que ser auténtico y honesto.

No temas acercarte al marketing para hablar el lenguaje de las ventas con tus clientes. Marketing no es sinónimo de engaño si lo practicas desde tu autenticidad. De hecho, si siempre eres honesto quizás consigas diferenciarte de los demás porque no todo el mundo lo es. Eso hace que quien te conozca quiera profundizar.

Encuentra tu forma de contar la verdad, de ser transparente, de ser tú mismo y aplícalo a tu forma de vender. No te ciñas a lo que te dicen que funciona, busca tu propia fórmula para comunicar. Cuenta tu historia, muestra tu producto, enseña un testimonio real, sincérate con tu día a día, expresa tu forma de ver la vida y la manera en que quieres ayudar a los demás. Luego emplea la herramienta de marketing que haga llegar todo eso a los demás. Filtra bien a tus clientes potenciales y mima mucho a los que tienes ya. La confianza es tu mejor aliada, trabájala desde tu autenticidad.

 

 

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