¿Por qué sientes desconexión con tu marca?

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Tu marca nació con un derroche de ilusión que no te cabía en el cuerpo pero con el paso del tiempo has empezado a ver que esas mariposas en el estómago comienzan a revolotear con menos fuerza. Las buenas vibraciones que siempre te trae el arranque de un nuevo proyecto se atenúan.

No entiendes de por qué. Quizás ni si quiera eres muy consciente de que esas sensaciones que empiezas a vivir en tu día a día están tan relacionadas con tu negocio. Lo que sabes es que estás viviendo una montaña rusa emocional y lo mismo empiezas el día con una energía desbordante y deseando comerte el mundo, que te caes en un charco de lágrimas porque no ha salido eso en lo que tanta energía y horas de sueño has entregado.

Hay algo que se ha desencajado en tu proyecto emprendedor. A lo mejor tu marca ya empezaba a elevarse y de repente se ha quedado estancada o es posible que nunca haya terminado de despegar.

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Tienes claro que algo no va bien pero te da pereza tener que analizar y profundizar. Lo que sueñas para tu negocio es tener una marca que funcione, ojalá fuera una referencia en tu área, pero sobre todo te gustaría que llegara a las personas a las que de verdad quieres atraer para sentir comodidad mientras haces lo que te gusta. Te encantaría tener una marca con sentido, coherente contigo y capaz de ayudar a otras personas o al menos aportarles algo a su vida. Tu máximo sería tener libertad para serte fiel y poder enriquecerte con tu trabajo en todos los sentidos.

Con esa ilusión e inquietud a la vez, te imagino con mil pensamientos en la cabeza. Por un lado te preguntas qué está fallando y por otro te surgen nuevas ideas que no te atreves a intentar por miedo a no saber llevarlas hasta el éxito. Entonces estás entre lo que crees que deberías hacer y no haces y lo que no tienes ni idea de cómo abordar.

Quiero ayudarte a entender lo que entorpece tu camino y no te deja avanzar ahora mismo.

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5 motivos por los que puede que te hayas alejado de tu marca

· Te has desconectado

No siempre es fácil mantenerse fiel a tus principios, a valores auténticos y argumentos propios. Quizás dejándote llevar por la inercia o tratando de mejorar una situación profesional que se te escapa, has llegado a romper la unión con lo que originalmente eres y quieres. De repente te encuentras sin origen ni destino porque nada de lo que haces resuena contigo.

· Tu marca está vacía

Una de las primeras cosas que tienes presente resolver cuando comienzas un negocio es ponerle nombre y darle una imagen. A veces ni si quiera tienes muy claro lo que vas a vender y sin embargo ya lo has bautizado o has imaginado con qué colores lo vas a representar. Cuando llega el momento de diseñar la identidad visual y la persona que va a crear tu logo te hace las preguntas que necesita para orientarse y crear, no sabes qué responderle. Finalmente te presenta una solución que puede gustarte mucho o que no te convence demasiado, pero seguro que no tiene sobre qué sostenerse. Una marca vacía no sirve de nada, no perdura. Si no tiene fuerza, razón y emoción morirá pronto.

· No sabes cómo comunicar

Idear un negocio que responda a tus necesidades y a tu forma de vida, incluso que sea rentable y tenga mercado, no sirve de mucho si nadie sabe que existe. Comunicar una marca no se queda en darle una identidad visual sino también en aplicarla en cada cosa que haces, exponerla activamente en campañas programadas y contarla en cada ocasión que surge incluso de una forma más informal. Es posible que pienses que no sabes comunicar tu marca, pero es cuestión de entrenamiento y estrategia.

· No te enfocas a los clientes que quieres

Tan importante es que te sientas bien con tu marca, que esté alineada contigo y te represente, que te haga sentir libre, como que te enfoques en el público al que quieres atraer y ayudar. No todo el mundo necesita ni aprecia lo que haces. Esto es importante que lo tengas presente y que no lo entiendas como una frustración sino como una ventaja. Es mucho más enriquecedor y gratificante desarrollar un producto o un servicio para alguien que lo valora y lo quiere comprar que tratar de convencer a una persona que en el fondo no tiene interés. Poner foco en un perfil de cliente muy concreto y empatizar con él te acerca mucho más a la comodidad con tu marca.

· Piensas que tu imagen de marca no te representa

El color tiene un poder brutal para contar cosas sobre alguien o algo, la forma también habla, un texto va cargado de información. La identidad visual es una primera impresión en la que tienes capacidad de transmitir. Si tu marca no responde visualmente a lo que deseas, estás generando una barrera para conectar con tu audiencia y para elevar tu proyecto hasta donde quieres. El amor a primera vista también existe con un logotipo. Puedes enamorar a tus clientes mostrando tu pasión por tu marca siempre que su imagen esté alineada contigo y te seduzca a ti primero.

 

Busca la reconexión

Hace unos años arranqué una marca impulsada por la ilusión. Desbordaba energía, tenía un propósito ambicioso y estaba pletórica para sacarlo adelante. Tenía formación empresarial. Mi especialización y experiencia en Marketing me avalaban, o eso creía. Sólo quería sentirme al frente de un negocio propio que me liberara de un trabajo por cuenta ajena en el que había dejado de creer y crecer. Así que estaba convencida de que contaba con todo lo necesario para sacar mi marca adelante. Me equivoqué.

Me empeñé y me empeñé con horas de trabajo, rescatando tiempo de sueño, tratando de aplicar lo que veía que funcionaba para otros, pero mi marca no terminaba de bailar a mi ritmo. No vibraba con ella, ni ella conmigo.

Así que me planté. Entendí que estaba tratando de encajar un cuadrado dentro de un círculo y que nunca iba a haber armonía. Me di cuenta de que no se trataba de proyectar una marca a la medida de un negocio sino de construir la marca que saliera de mí, especialmente en un negocio tan personal como el que quería. No importaba la formación ni la experiencia si no había una base coherente conmigo y mis valores.

Sin esa arquitectura de marca bien definida nada de lo que venía detrás funcionaba. Una campaña de comunicación, un anuncio, un intento de colaboración, … Nada terminaba de cuajar porque se desvanecía en dudas, en ideas inseguras y argumentos perdidos.

Me propuse reconectar con mi marca y fue…. ¿sabes esa sensación acogedora de reconocer el lugar en el que estás y de rodearte de las personas que quieres? Pues así me sentía de repente.

Tu marca puede tener todo el sentido, el valor y la energía que te arrope y te acompañe en el camino de tu negocio, ése que quieres sentir propio y coherente. Es cuestión de reconectar.

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