La barrera fantasma

Arantxa-Isidoro-barrera-fantasma

El miedo a exponerte, el temor a decepcionar, la presión por cubrir obligaciones adquiridas con el tiempo, la posibilidad de fracasar es lo que levanta una barrera entre tu intención de abordar eso que quieres comenzar y tú.

Dar el primer paso para construir una marca o para empezar a ser un poco más tú en tu negocio es inquietante pero ¿prefieres quedarte donde estás sin intentar nada más sólo por lo que imaginas que puede pasar?

Dibuja lo peor y entiende que no es para tanto. Empieza a relativizar sobre otras cosas y verás que tu resultado fallido no es tan dramático. Entiende que para hacer y cambiar hay que asumir algún riesgo, pero ¿de qué nivel?

Algunas de las personas con las que trabajo manifiestan estas inquietudes cuando se trata de construir su marca con personalidad y emociones:

No quiero mostrarme tal y como soy porque temo no gustar a otras personas.

No me siento suficientemente preparado para presentarme como un profesional porque aún estoy muy por debajo de otras propuestas.

No tengo nada divertido ni enriquecedor que aportar desde mi lado más personal.

No tengo la imagen que quisiera y me da vergüenza que otras personas me vean.

Cuando te propones levantar una marca, eres consciente de que eres el responsable de que salga bien o mal y eso es difícil de asumir. Lo fácil es echar la culpa a tu alrededor cuando algo falla y ponerse la medalla cuando todo va bien. Lo complicado es reconocer que eso que no ha ido como desearías lo has provocado tú, pero ¿qué es lo peor que puede pasar?

Que efectivamente ¿tu marca no guste a todo el mundo? Mucho mejor así. Tu proyecto no va a interesar a todo el universo, pero tú tampoco lo quieres. Si intentas abarcar a mucha gente no llegarás realmente a nadie. Así que ese final negativo que te planteas, en realidad es totalmente positivo. Es mucho mejor llegar sólo a las personas que son totalmente afines a tu marca y ganártelos hasta los huesos.

Que ¿no estás tan preparado profesionalmente y tu propuesta queda por debajo de otras? Tener grandes resultados, por encima de otros, recién llegado al mercado es muy complicado. No te marques un objetivo tan ambicioso. Sé consciente de tus circunstancias y limitaciones y utiliza tu actitud para conquistar. Emplea imaginación, libera tu entusiasmo y contagia lo que sientes por tu marca. Los pequeños resultados irán apareciendo. No se trata de comerse a los peces grandes sino de ir haciéndote un hueco en el mar.

Que ¿no tienes un lado personal atractivo? Y eso ¿en qué puede desencadenar, en que no encuentres un punto de conexión emocional con tus clientes o en que trates de inventarte un papel que no cumples en tu vida? Si huyes de un final así, adelántate para que no ocurra. Piensa de manera proactiva y entra en la mente y las emociones de tu público. Observa y escucha lo que te dicen para entender lo que les inquieta y les ilusiona. Identifícate con esa parte y conecta desde tus sensaciones personales. Estás detrás de tu marca, no hace falta que inventes nada. Simplemente sé tu mismo y utiliza tu ingenio para atraer hacia ti.

Que ¿no te gusta tu imagen? Pues mejórala. Puede que te preocupe tu imagen de marca o que estés descontento con la tuya propia. No fuerces nada, no intentes aparentar, no elijas lo que no te atrae para vestir, ni para diseñar tu imagen, pero consigue que sea la que te identifique y la que te encante. Si estás conectado con tu imagen no te costará mostrarla y mucho menos sentirás vergüenza al hacerlo.

Puedes elegir el camino fácil de quedarte como estás, de seguir lamentando las dificultades que existen para hacer tu camino o de continuar paralizado por el miedo a que ocurra lo que tu imaginación te cuenta. O bien puedes tomar una actitud valiente, plantar cara a lo que te da inseguridad y empezar a relativizar sobre lo peor que puede pasar.

A veces levantamos barreras donde no las hay y a veces, aunque realmente existan, nuestra mente las construye mucho más altas de lo que verdaderamente son.

Desmonta tú mismo esos argumentos imaginarios que te están frenando para dar el paso. Dibuja el escenario peor y descubre que no es para tanto. Pon toda tu creatividad para motivarte a hacer y entiende que si algo sale mal va a tener una solución más fácil de lo que crees.

Si te quedas quieto conseguirás lo que ya tienes, seguirás en lo mismo, no saldrás de donde estás.

No entres en bucle pensando en lo peor. Dedícale tan sólo unos minutos y desmitifica ese final trágico que no te deja avanzar. Dale la vuelta a la situación y cárgate de tu entusiasmo para construir. Muchas veces hacemos un mundo antes de empezar sin tener ninguna certeza sobre lo que va a pasar.

No se trata de lanzarse sin pensar, de tirarse sin mirar. Simplemente de derribar la construcción negativa que no te conduce a nada y dejar paso al impulso que ya te ha llevado a proponerte lo que te gustaría lograr.

¡Compártelo!

Comentarios

  1. dice

    Una reflexión muy acertada e interesante. Es increíble lo bien que te pones en la piel de cada caso y das la solución a quien se encuentre en él. ¡Bravo por tu empatía! Me he sentido muy identificada con uno de ellos, el cual es algo así como mi talón de Aquiles. Un beso!

    • dice

      Gracias Isabel. No me cuesta ser empática porque yo también he estado ahí. Mis temores, mis barreras y mis miedos son ahora los vuestros. Sólo quiero ayudar para que encontréis vuestras respuestas y animaros a seguir el camino que vosotros mismos encontréis. Espero que tu talón de Aquiles se convierta pronto en una oportunidad para ti. Abrazote.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *