Distinguir entre talento y pasión

Talento o pasión

Yo confieso que siento pasión por el Marketing. Es una disciplina que me atrae desde que fui capaz de entenderla, antes incluso de la facultad, y en la que me encanta seguir profundizando. Moldear mi vida profesional para dedicarme a este mundo quizás me ha llevado erróneamente a pensar que vivir de tu pasión es la mejor solución emprendedora. Pero ahora me doy cuenta de que probablemente estoy equivocada.

He aprendido que no todo el mundo siente pasión. No todas las personas, por la condición de serlo, deben experimentar un sentimiento que vincula enérgicamente sus acciones con su corazón respecto a una cierta actividad. Hay gente que disfruta de intereses y aficiones que le hacen feliz pero no necesariamente son una pasión.

Entonces, ¿cómo van a basar su proyecto de vida profesional en una pasión si no la tienen? Para mí, lo más difícil de arrancar como emprendedora fue encontrar la actividad con la que quería obtener ingresos, esa que me llenara pero que fuera monetizable.

Yo creo que el emprendimiento debe darte todo aquello que valoras a nivel profesional y personal, ya sea libertad, reconocimiento, desarrollo personal, estatus, lo que sea, pero cobrar por tu trabajo va implícito para conseguirlo.

Dar con la idea de negocio viable, factible y rentable no es fácil. Pero si además introduces la variable de que responda a tu pasión, resulta tarea muy compleja, especialmente si no identificas una actividad que te encante hasta ese punto.

Creo que idealizamos el mundo de las pasiones y nos obsesionamos con que todo gire entorno a eso en nuestra vida y creo que lo que debemos hacer es buscar el equilibrio. Hay una realidad que muchos emprendedores incipientes, que están en la fase de ideación, no tienen presente. Por mucho que crees tu empresa basándote en tu pasión, no vas a poder dedicarte a ello el 100% del tiempo. Hay muchas otras tareas que deberás desarrollar aunque no te gusten. Para ser más gráfica, si eres fotógrafo por ejemplo, dedicarás quizás un 50% de tu tiempo a trabajar sobre una sesión y revelar las fotos o montar tus storyboards pero el 50% restante de tiempo será para buscar a tus clientes, agendar tus sesiones, hacer promociones, facturar, asistir a ferias, hacer networking, buscar colaboradores, subir nuevas imágenes a tu portfolio, promocionar en redes, enviar newsletter, preparar presupuestos, etc. Y es imposible que todas esas tareas te hagan disfrutar de igual manera que mientras sacas o revelas tus fotos.

Hacer de tu pasión tu trabajo, puede tener dos finales infelices:

  • que no sea una actividad monetizable y por lo tanto no obtengas beneficios a cambio.
  • que dedicarte a ella tantísimas horas al día en pro de obtener un rendimiento haga que pierdas el interés por ella y no sólo dejes de sentirla como una pasión sino que empieces a odiarla.

Conservar esa relación de corazón con una actividad fuera de tu jornada laboral, puede incluso motivarte para trabajar mucho más feliz en lo que no consideras tan apasionante. Sabes que en tus ratos libres, tendrás esa parcela para ti, para disfrutar sin presión ni obligación.

A mí esto me ocurrió con la repostería. En un intento de dedicarme a una de mis más fuertes aficiones en un momento, terminé quemándome y dejando de disfrutar de lo que hacía. De afición se convirtió en pesadilla y aún desde que dejé de intentar hacer un negocio a partir de una actividad que adoraba, me costó un tiempo volver a coger el gusto a preparar si quiera un bizcocho en mi casa.

Mi experiencia me ha enseñado dos cosas:

  • Las pasiones evolucionan contigo. En un momento sientes más afinidad por una actividad pero según cambian tus circunstancias o las que te rodean, también pueden dar un giro tus intereses y el tiempo que quieras dedicarles.
  • Cuando se trata de emprender, hay que diferenciar entre talento y pasión. Aunque es verdad que puede haber una línea muy fina, en la que se una lo que mejor haces con lo que mejor te hace sentir.

Tener una habilidad especial para desarrollar una actividad te puede abrir muchas puertas. Dedicarte a algo que de alguna manera te cuesta menos que a los demás, es ya una ventaja de la que puedes partir. Y se puede ser tan feliz o más explotando un talento, en lugar de una pasión.

En cualquier caso, creo que no hay que obsesionarse con encontrar una pasión que no estás obligado a sentir, creo que el talento tiene parte de innato pero también se puede aprender y desarrollar, y considero como punto importante, que hay que buscar el equilibrio entre la vida personal y la profesional. Para mí es fundamental trabajar a gusto en algo en lo que creo y que mis clientes testimonian que se me da bien, pero tengo también una vida personal que equilibrar con mi trabajo. Pienso que es fundamental tener algo más allá de tu profesión y encontrar también la felicidad en toda esa parte no profesional que puedes perfectamente desvincular de tu trabajo por mucho que el emprendimiento exija unificar.

Es posible que haya un error de concepto y a lo mejor no debemos soñar con tener el trabajo ideal, sino con lograr esa vida personal de ensueño que nuestra profesión nos puede acercar. Para mí eso pasa por el emprendimiento y por dedicarme a lo que ahora considero mi pasión, pero quizás deberías dejar de buscar esa emoción que no sientes y centrarte en cultivar el talento que te lleve a tu punto de felicidad personal.

¡Compártelo!

Comentarios

  1. dice

    Muy acertada la diferenciación! Hoy por hoy parece que con dedicarte a lo que te gusta ya tienes la vida resuelta…Y no es así…Son muchos factores los que entran en juego.
    Conoces el libro de Ken Robinson? “El elemento. Conocer tu pasión lo cambia todo”. Para mi fue esclarecedor, además de divertido. En él habla de estas diferencias que tú comentas y los factores externos que inciden.
    Muchas gracias por tus reflexiones!

    • dice

      Genial que menciones a Ken Robinson. Tengo “El elemento” desde hace unos días y estoy deseando empezarlo. Me encanta que lo hayas relacionado. Estoy deseando exprimirlo. ¡Comentaremos! Abrazo.

  2. dice

    Mil gracias por este post, Arantxa, realmente es indispensable tener en cuenta la diferencia entre talento y pasión, porque no siempre coinciden y puede llevarte a la frustración si no sabes encauzarlo de una forma creativa y positiva.

    Gracias también a Marina por recordar “El elemento”, hace tiempo que está mi lista de “lecturas pendientes” y me queda claro que es un imprescindible en la biblioteca de todo emprendedor.

    Saludos!

    • dice

      Sí, Carolina. El punto está en no obsesionarse con la pasión porque puede arrastrarte a la frustración.
      Tenemos “El elemento” pendiente. Ya hemos encontrado otro punto en común.
      Abrazo.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *