Cuando descubres tu camino

Cuando encuentras tu camino

Cuando descubres tu camino y la actividad a la que realmente quieres dedicarte, encuentras el sosiego.

Entendí que estaba en ese punto cuando me di cuenta de que las horas de trabajo pasan volando, intercambio emails con colaboradores que hacen saltar lágrimas en mis mejillas, siento mariposas en el estómago cuando creo el material para mi próximo lanzamiento, devoro libros relacionados con mi tema, siento energía con la conferencia del TED que habla para mí.

Cuando todo eso sucede… es que realmente has encontrado lo que te motiva. El proyecto en el que puedes aportar a otras personas, que al mismo tiempo ponen su granito de arena en la montaña de la felicidad que va creciendo, ha nacido.

Yo me obcecaba por encontrar la idea de negocio que me permitiera cumplir con lo único que tenía claro, que era emprender por mi cuenta. Trataba de inspirarme buscando en Internet, en revistas, en noticias, hablando con amigas, … como cegada por atraer una idea que intentaba amoldar a mí. Ingenios de proyecto que no cuadraban con mi personalidad.

Pero aprendí que la clave estaba en dejar de buscar fuera para empezar a profundizar en lo que yo siento, quiero y valoro. Ahondar dentro de mí fue lo que un día me hizo ver la luz. Fue una labor de dentro a afuera y no a la inversa.

Me di cuenta de que para poder aportar a los demás, para ayudar a otras personas con mi experiencia, lo que me hace sentir segura y capaz es trabajar en algo por lo que realmente siento pasión. Cuando estoy cómoda aporto mucho más de manera natural. El bagaje de la vida personal y profesional sumado al impulso por mejorar son los factores que tiran de mi carro para avanzar el camino.

No hay duda de que cuando tomé la decisión final de hacer realidad la idea que veía perfecta para mí, tuve que salir de mi zona de confort. Impepinable. Sigo aprendiendo cada día y tomando decisiones que me sacan de mi estabilidad emocional, pero la firmeza de moverme en un entorno en el que tengo tablas y sobre todo empuje motivacional me permite tener fuerza para sujetarme mientras me tambaleo.

Por supuesto mi mundo no es perfecto, ni lo quiero. Mi senda tiene piedras, que me enseñan. No es un camino de rosas, pero es el que yo trazo. Me gusta y me siento bien. Me compensa. Y eso los clientes lo perciben.

Alinear tus emociones con tu profesión te permite dar lo mejor de ti y la gente lo nota. La base de una buena conexión con tu público es que tú estés a gusto y lo transmitas. Cuando descubras tu camino, esas buenas vibraciones saldrán solas y llegarán de forma muy positiva a su destino. Ya me lo contarás.

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