Cómo identificar tu marca con una emoción

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Hay una enorme diferencia entre buscar que tu marca se conozca y conseguir que se sienta. Lo que separa una intención de otra se llama emoción.

Estamos hiperinformados y sobreestimulados. Recibimos miles de inputs diarios de los que nuestra mente humana está aprendiendo a defenderse. No tenemos capacidad para retener todo. Por eso clasificamos entre lo que directamente rechazamos y no somos capaces de recordar y lo que de alguna manera nos impacta y consciente o inconscientemente se almacena en nuestra memoria.

Por eso, conseguir tener un huequito en la mente de las personas que nos atraen como clientes no se puede quedar ya en una marca plana, sino en una que tenga alma.

Las emociones son expresiones físicas que responden a estímulos del exterior. Las básicas o primarias son la alegría, la tristeza, la ira, el miedo, la sorpresa y el asco. Estas son fácilmente identificables simplemente con la expresión facial. Sin embargo, hay otras emociones más complejas, que casi siempre necesitan de la interacción con otras personas para aparecer. La confianza, la vergüenza, el orgullo, el amor, la creatividad, el deseo, la fascinación, …

Todos los neurocientíficos coinciden en que la más importante es el amor. Las personas necesitamos el amor para vivir. No tiene por qué ser amor hacia otra persona. Puede ser hacia una actividad, una idea, una experiencia, un lugar, una marca…. Las marcas nos ayudan a identificarnos y conocernos, a saber quiénes somos y a mostrarlo a los demás.

Hoy, sólo las marcas que consiguen crear conexión afectiva son las que pueden perdurar en el tiempo. Para que haya afecto, cariño o sentimiento positivo tiene que haber emoción. Nadie se enamora con la cabeza sino con el corazón.

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Elige entre un abanico de emociones

Para identificar la emoción que mejor alineada está con tu marca y tu negocio, ponte delante de la lista de posibilidades y elige según te dicta tu propio corazón. Si lees de una en una, en seguida vas a distinguir entre la que no te dice nada y la que te hace vibrar. Es posible que al principio haya varias que te hablen pero mi consejo es que vayas descartando hasta que te quedes únicamente con dos o tres. Trabajar con más de una te da juego pero si eliges demasiadas, tu potencial emocional se disipa.

 

Define tus conceptos emocionales

 ¿Sabes lo que son las keywords? Son las palabras clave que identifican tu actividad, tus productos o tus servicios. Las que sirven para posicionarte tanto en la mente de tu público como en los buscadores digitales. Deberías tenerlos claros y emplearlos siempre en tu comunicación para ir creando tu reputación de marca.

Sin embargo, algo que no sólo te identifica sino que te diferencia de verdad son las emotionalwords. Los conceptos emocionales que también trabajan tu posicionamiento, pero esta vez el posicionamiento emocional.

Trata de pensar en las palabras no racionales que identifiquen tu marca. Por ejemplo, si eres terapeuta nutricional, tus keywords podrían ser nutrición, salud, comer bien, cuerpo sano, … Y tus emotionalwords alegría, bienestar, ligereza, frescura, naturalidad, … Todo depende de tu personalidad, del enfoque de la misma que le quieras dar a tu marca y sobre todo, de tu cliente ideal, que es la persona a la que quieres enamorar.

 

Construye tu universo emocional

 Con los conceptos emocionales ya definidos es mucho más fácil idear el universo de tu marca sensorial y visual. Tu marca contiene aspectos tangibles y visibles como los colores, las imágenes, los productos o las palabras. También abarca otros que no se ven pero se sienten como las texturas u olores de tu packaging, la canción de tu anuncio o la combinación de sabores de la experiencia gastronómica que ha acompañado a tu evento.

Los valores de tu marca, su personalidad y toda su identidad son los puntos fuertes que llenan de inspiración a tus clientes. Refuérzalos con coherencia y continuidad en toda tu comunicación y tendrás una marca que piensa, sueña y se deja llevar igual que lo hacemos las personas. Esto es humanizar.

Conéctate con tus emotionalwords para empezar a construir una marca sólida pero a la vez magnética que impacte a tus clientes y los atrape desde dentro.

 

Escribe tu historia con un toque emocional

 Todos tenemos una historia que contar. Todos estamos hechos de momentos, personas y vivencias que forman parte del pasado, el presente o el futuro. Desde el momento en que gestionas una marca, tu historia se mimetiza con ella pero a la vez se va tejiendo la suya propia. Y eso libera la curiosidad de las personas que interactúan contigo, tu marca o tu negocio. Si a ese relato le das el peso emocional que la haga seductora empiezas a enamorar.

No es obligado que la escribas en un texto cerrado, en una página de tu web en la presentación de un libro o la pregunta inicial de una entrevista. Lo que atrae de verdad es que tu historia se mimetice en todo lo que haces y que haga sentir a los demás que ellos escriben la suya contigo. Que eres una persona con la que se pueden identificar y que tu marca les aporta algo que les hace sentir genial.

Una imagen en Instagram, una nota a mano en el tarjetón que entregas en la campaña de Navidad, un video grabado en tu última escapada de fin de semana que compartes con toda la naturalidad. Eso es escribir tu historia y compartirla con las personas a las que quieres llegar. Si identifican en ti algo parecido a lo que les sucede a ellos o mejor aún, algo a lo que aspiran conseguir, te habrás ganado su engagement.

 

Introduce el marketing emocional

 El marketing de las 4P (Product, Price, Placement and Promotion) ha quedado ya en los libros de historia de esta herramienta. Yo así lo estudié, pero el escenario ha cambiado tanto, que algo había que hacer.

Unir a las estrategias clásicas de marketing el punto emocional es ahora mismo un must si quieres destacar. Una marca brillante no se queda en alabar las características de un producto, sino que cuenta con cariño de dónde procede el material con el que está hecho. Una marca emocional va más allá de servir un simple capuccino y escribe en la espuma el nombre de la persona que lo ha pedido. Una marca memorable te da un espacio en su tarjeta para escribir un mensaje a la persona a la que vas a regalar. Una marca fascinante te permite vivir una experiencia inolvidable con tus hijos y te envía una preciosa foto del momento.

El vínculo emocional marca-persona aporta grandes dosis de supervivencia a tu negocio. Las personas que se enganchan a tu marca tienen esa sensación de pertenencia que les hace valorarla como algo propio y se preocupan realmente por su crecimiento. La respetan, la quieren, se enamoran y fácilmente la comparten. Pero no se quedan sólo en darte visibilidad sino en transmitir un sentimiento difícil de olvidar.

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