Cómo empezar una marca con sentido

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Todos los negocios o los proyectos de negocio llevan implícito el nacimiento de una marca.

¿O es que conoces alguna empresa sin nombre? Pero detrás de esa palabra hay un espacio muy grande que hay que completar si quieres conectar con las personas que hagan posible que vivas de lo que haces.

Yo entiendo una marca con sentido en tres dimensiones:

  • Que tenga un origen, un por qué
  • Que responda a una identidad, que no sea algo inventado e irreal
  • Que se base en los sentidos para conquistar

 

EL ORIGEN

¿Por qué nace tu marca? ¿Cuál es tu intención? ¿Tienes un talento especial o una idea soñada que quieres hacer realidad?

Cuando respondes a estas preguntas estás reflexionando sobre cómo nació tu marca y estás describiendo tu propia historia, la que luego puedes compartir con las personas a las que quieres llegar.

Si te paras a pensar qué fue lo que te movió para lanzar tu proyecto seguro que recuperas el reto al que te enfrentaste al empezar y descubres cómo y cuánto has avanzado ya. A veces nos cuesta ver todo lo que ya hemos superado porque nos cegamos con todo lo que nos queda por recorrer y no es que no nos premiemos es que ni si quiera lo celebramos.

Quizás has entrado en una rutina de trabajo en la que te centras en mejorar, en seguir aprendiendo y en acabar con esa sensación de que te queda un largo camino hasta estar al nivel del mejor en tu actividad. Esa presión no te deja ver que tú también tienes un talento especial. Una forma de hacer eso que te sale casi solo y sin un esfuerzo enorme por poderlo sacar.

Un talento no es sólo una gran capacidad para crear algo artístico con un don especial, tu talento puede estar en cualquier parte. Un tipo de gestión o en una habilidad social. Puede estar en una actividad física, creativa o mental que practicas tú solo o puede ser una afición colectiva que ya ha llegado al nivel de pasión. Lo genial es descubrir dónde están tus puntos fuertes y potenciarlos para que sean el centro del proyecto y den sentido a tu marca.

Por otro lado es muy posible que tu marca esté en una de las dos situaciones que te explico aquí. Quizás has tenido una idea exquisita que te apetece probar aunque ahora mismo no sabes qué forma darle y por dónde empezar. O puede que no tengas ni idea de “qué montar”, sólo sabes que quieres hacer algo, que tienes fuerza y energía para rato pero no sabes dónde focalizarla. Se te ocurren un montón de negocios posibles pero no llegas a casarte con ninguno por inseguridad.

La cuestión es que tu marca nace desde un punto, tiene un origen y una razón inicial. Algo que le da un sentido para llegar al mundo. Una historia que se origina desde el principio, cuyo relato y concepto no debes perder. A las personas que te conozcan les encantará conocerlo y a ti sitúa en el punto de partida cuando quieras volver a entender dónde empezó todo y por qué.

 

LA IDENTIDAD

¿Cuál es la personalidad de tu marca? ¿Cómo se identifica su estilo y que emociones quiere transmitir?

Tu marca no puede ser plana, no puede ser inerte, tiene que tener vida para crecer y cambiar. Nadie se enamora de algo que no tiene nada que aportar. El amor llega de una forma irracional, de acuerdo, pero ese estado en el que suspiras por alguien sólo se da si hay una respuesta especial en alguna forma.

Una marca conquista si es transparente con su personalidad. ¿Cómo es? ¿De dónde viene? ¿Qué le mueve? En una marca pequeñita y muy personal, tú te mimetizas con tu proyecto mucho más. Tu forma de ser se hace extensiva a lo que haces y tus valores y misión se convierten en los de tu marca, dándole el sentido que la alinea contigo.

No es complicado construir un proyecto desde algo inventado, con una identidad que está dentro de la imaginación. Sí es muy difícil si es un negocio pequeño, muy tuyo porque si no es verdadero no tendrá continuidad.

Darle a tu marca el sentido de la identidad es concederle el don de enamorar. Tu esencia transmite, tu estilo conquista y tus emociones pueden ser las de tu marca para empezar a tener ese magnetismo del que las personas que te conozcan no se quieran separar.

Suelta, libera, emana personalidad. Tu marca tendrá sentido para ti, te hará sentir cómodo y genial y estará preparada para empezar a conquistar.

 

LOS SENTIDOS

¿Con qué sentido puedes conectar mejor? ¿Cuáles son los conceptos sensoriales que te ayudan a comunicar?

Si tu marca se siente tiene un poder extraordinario para llegar al corazón y la mejor noticia es que tienes hasta 5 vías para hacer sentir. Las personas olvidamos una frase o un hecho pero recordamos un sentimiento. Nuestra historia está llena de sensaciones. Te lo decía en un artículo centrado en branding sensorial.

Para que tu marca no pase sin pena ni gloria tiene que tocar. Tocar desde el oído, desde el paladar, desde los ojos o desde lo que tú elijas para llegar.

Si desde el principio tomas uno o dos de los cinco sentidos como una herramienta para conectar y te esmeras en comunicar, vas a dejar una huella que tardará más o menos en tener respuesta pero la tendrá.

Si al empezar no tienes capacidad o presupuesto para plantearte acciones ambiciosas, piensa más en pequeñito y que brote tu creatividad. Puedes empezar por esmerarte en los conceptos sensoriales. Sólo con emplearlos en tus textos ya comunican tan profundamente que pueden empezar a enganchar.

¿No te has enamorado nunca de una frase o has llegado a tocar unas palabras sin estar allí? Encuentra las palabras que se puedan sentir.

 

Y hablando de empezar una marca con sentido, vamos a poner una ración de sensatez. Para que tenga continuidad, no te lances al vacío sin red. Mira antes abajo para ver si hay un público que te quiera acoger. Prueba con un salto pequeño y prepara poco a poco el grande para que el recibimiento sea genial.

No lo dejes todo atrás. No abandones lo que tienes. Empieza a tu ritmo y simplemente ten paciencia. Tu marca nace con vida. Dale el sentido que le deje vivirla.

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