Cómo crear un moodboard

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En cada proceso de diseño que realizo, ya sea identidad visual, web o editorial, siempre hay un moodboard previo. Moodboard se traduce como panel de inspiración pero es más bien una herramienta súper potente de comunicación, que expresa una idea, un concepto o un proyecto de una forma más visual que cualquier otra exposición.

Un buen moodboard no se limita a ser un ejercicio creativo, si no que ordena la información poniendo foco en lo que quiere transmitir y logra captar la atención de la audiencia.

Tipos de moodboard

Hay paneles que son digitales. Toda la información se recopila de internet y el moodboard se monta también en un ordenador.

Tiene la ventaja de que se tarda menos en recabar la información a presentar, pero también tiene la desventaja de que es menos vistoso, enamora menos.

La otra versión, y la que a mí me transmite mucho más, es hacer el moodboard físico y táctil recogiendo material real. Esta versión tiene el inconveniente de que si tienes que desplazarte con él para ir a una presentación presencial o quieres enviarlo a tu cliente, se hace más complejo por el volumen y la fragilidad de algunos materiales que puede contener el moodboard. Sin embargo es una fuente de sensaciones y transmite mucho más a la audiencia.

 

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Las fases de creación de un moodboard

Objetivo

Un panel de inspiración nace con un objetivo que hay que concretar muy bien, especialmente si en el proyecto intervienen varias personas. Hablo de objetivos como pueden ser un rebranding, la presentación de un proyecto de interiorismo, la exposición de un servicio de estilismo, …

Brainstorming

Teniendo claro para qué nace el panel, hay que hacer una tormenta de ideas, recogiendo un montón de información visual que nos puede servir de contenido. En esta fase de la creación no se puede ser muy crítico. Hay que concederse la libertad de aceptar absolutamente todo lo que brota con coherencia y relación.

La información que puedes incorporar es variada según el objetivo, pero podemos generalizar en varias áreas que suelen ser comunes a todos. Fotografías, textos y materiales muy diversos (telas, madera, plásticos, muestras, color).

Algo que resulta muy útil es ir creando un banco propio de recursos. Si es físico puedes ordenar tus materiales en cajas agrupando por temas. Si es digital puedes abrirte carpetas en Google Drive o Dropbox que te permiten almacenar el contenido en subcarpetas que te ayudan a localizar lo que necesites para futuros paneles.

Selección

De toda la información que estaba como posible, hay que comprobar que cada pieza tiene un sentido y una razón de ser. Si no es así, ese elemento hay que eliminarlo porque queremos crear un hilo conductor alrededor del cual gire todo el sentido del proyecto.

A veces es positivo trabajar sobre el moorboard y luego dejarlo “reposar” durante un tiempo. Pueden ser sólo unas horas o un par de días. Depende del volumen de todo lo presentado, de la dificultad del tema y de la conexión que tenga con nosotros mismos.

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Presentación

En este punto es muy importante conocer a la audiencia. No es lo mismo preparar un moodboard para un equipo de arquitectos que para una fotógrafa de bodas, ni es lo mismo pensar en presentarlo a un cliente que a un proveedor.

Para presentar el moodboard físico, lo ideal es conseguir un fondo neutro, bien blanco o bien negro donde todos los elementos van a lucir mucho más en colores, texturas, etc.

Luego puedes presentar cada cosa sobre ese fondo sin pegar nada todavía para ver qué efecto produce. Puedes buscar un efecto sorprendente o elegante o divertido o lo que el objetivo haya marcado. Una vez que exista coherencia en la composición y que sientas que transmite lo que necesitas, puedes pegar los elementos al fondo para que se mantengan bien. Incluso un moodboard táctil puede ser un cuadro precioso colgado de una pared en tu negocio, oficina o taller.

En el caso del moodboard digital esta tarea se facilita. También puedes hacer variaciones sobre la disposición, quitar, poner, variar, cambiar hasta encontrar la armonía.

Hay varias técnicas de presentación como el espacio vacío, solapar o foco. No voy a entrar en tanta profundidad, pero partiendo de unas reglas básicas en cuanto a diseño, se pueden hacer composiciones con mucho sentido que dejen a tu audiencia con la boca abierta y a tu proyecto muy bien valorado por su profesionalidad.

Hay también un código para presentar el color a lo largo y ancho del espacio de forma que siga el curso natural y fluya comunicando de forma ordenada. Los colores claros arriba y a la izquierda, los colores oscuros en las posiciones contrarias.

Incluir texto aporta credibilidad y profesionalidad además de que ayuda a crear un argumento muy visual. Puedes hacerlo en palabras o frases cortas.

Es súper útil educar el ojo viendo moodboards ya realizados que te puedan inspirar. En fuentes como Pinterest encuentras un montón de paneles para tener más visión y recoger ideas que te abran la mente y favorezcan tu imaginación creativa.

Comunicación

Tener un moodboard exquisito no quiere decir que la explicación esté de más o que sepas comunicarlo a pesar de que lo has montado con tus propias manos. Ahora llega el momento de la verdad. Exponerlo también requiere una preparación y hasta un discurso que argumente muy bien.

Es cierto que visualmente tienes un apoyo enorme con un moodboard que seguro que funciona pero hay que saber venderlo. Lo mejor es que traigas a tu mente el objetivo y argumentes alrededor de eso.

 

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No puedo acabar este artículo sin mencionar a Gudy Herder de Eclectic Trends. Sus años de experiencia y el trabajo en grandes proyectos, además de su talento creativo y visionario la han convertido en una experta que ha creado un arte del diseño de moodboards. Yo asistí a un workshop presencial con ella hace unos meses y verle en acción es maravilloso.

 

Si tienes un perfil  creativo del entorno del diseño y el estilo te animo a que utilices esta herramienta tan potente de comunicación porque te va a dar un montón de claridad, te va a ayudar a vender tus ideas y te va a dar un espacio de disfrute super inspirador. Me encantará que me cuentes la experiencia.

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Comentarios

    • dice

      No quiero imaginar lo que va a salir de tu cámara de fotos después de proyectar con un moodboard táctil. Avísame porque ¡no me lo pierdo! Un abrazo.

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