Cómo construir el negocio que quieres

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¿Cuántas veces te has preguntado qué es lo que tienes que hacer para que tu negocio avance y qué es exactamente lo que no estás haciendo bien?

Quizás sólo pongas tu atención en lo que consideras que no funciona pero no te has parado a pensar en lo que ya has logrado. Seguro que no te das el permiso para pararte un momento a idear un poco en grande lo que deseas conseguir en función del punto real en el que estás.

No me refiero a que te plantees objetivos súper ambiciosos e inalcanzables que sólo pueden quedarse en un papel, pero tampoco a diminutos pasos que ni si quiera te pongan en movimiento. Se trata de incluir una buena dosis de sentido común, ser consciente del momento en el que está tu marca y fijarte pequeños pasos hacia delante que te lleven a moverte de una forma cómoda sin estancarte.

 

VALORA TU MOMENTO

Para poder avanzar de un punto a otro lo primero es saber exactamente dónde estás. Para eso sólo hay que mirar un poco hacia dentro. Es importante que esa mirada interior no sea sólo con respecto a tu negocio sino también a tu vida.

Cuando estás al frente de un negocio personal las dos partes profesional y personal están vinculadas e interconectadas de tal manera que hay que prestar atención a ambas para que todo ruede en equilibrio.

Así que en este punto toca un poco de análisis racional pero también emocional. Preguntas como ¿Te sientes bien con la cantidad y calidad de clientes que tienes? ¿Hay alguna actividad de tu día a día que te impulse más? ¿Qué es lo que menos te gusta hacer? ¿Lo puedes delegar? ¿Qué es lo que sueñas para tu negocio que todavía no has alcanzado? ¿Estás verdaderamente aprovechando tu talento? ¿Los proyectos que desarrollas te enorgullecen? ¿Tus clientes valoran tu creatividad, el detalle que pones en cada cosa que haces y tu constante búsqueda de la mejor propuesta y solución? ¿Tienes un portfolio o un conjunto de testimonios que avalan tu trabajo?

 

IDEA EN GRANDE

Espero que no encuentres esta frase vacía o muy ambiciosa. Si la enfocas como te comentaba al inicio puede ser realmente impulsora de tu negocio y de lo que consigues en tu vida. Si deseas construir una marca que sea especial para ti primero tienes que saber a dónde quieres llegar.

Quizás hablar de pasión te resulte un poco una dualidad. No hace falta idealizar pero sí centrar tu fuerza en algo que te entusiasma, que te ilusiona, que hace que todo merezca la pena. Cuando tienes claro qué es realmente lo que te provoca mariposas en el estómago podrás empezar a identificar cuál es exactamente el tipo de trabajo que quieres desarrollar pero sobretodo comenzará a encajar tu manera de hacerlo.

Un punto de crecimiento es no quedarte lamentándote sobre lo que no ha funcionado hasta ahora y fijar tu vista en donde quieres estar. Date permiso para idear un poco en grande.

 

CAMBIA TU PROPUESTA

El siguiente paso es diseñar tu nueva propuesta. El detalle de tus servicios o productos, el proceso, la experiencia con la que quieres que tu cliente disfrute, la forma en que vas a aparecer en redes, cómo presentar cada presupuesto y comunicar una campaña.

Así das respuesta al desarrollo de tu negocio de la forma en que te sientas bien, encontrando a los clientes que quieres y consiguiendo que ellos formen parte de tu proyecto.

A partir de ese nuevo escenario, te invito a planificar lo que cada paso requiere de tus recursos y tu tiempo. De esa forma podrás, con más claridad, poner mejores precios a tus servicios, ajustar tus tiempos de dedicación y tener mucho más presente el valor de tu trabajo para poder interiorizarlo y justificarlo en cada una de tus propuestas. A lo largo de los años he aprendido que hay un mercado para lo que haces y para los precios que pones, siempre que primero tú seas consciente de su valor. Sólo así puedes demostrar la calidad y precio de lo que haces, mientras te sientes bien exponiéndolo a tus clientes.

 

TRANSMITE CON VALOR Y EMOCIÓN

Ahora llega la parte más bonita. Dejarte llevar por lo que sabes que ese cliente que imaginas para ti va a apreciar y poner tu energía en convertirte en su mejor y única opción. Aterrizar esos cambios que necesitas para que tu negocio sea tal y como quieres. Esto se puede traducir en modificaciones pequeñitas como revisar tu media kit, el perfil de alguna de tus redes o la plantilla de tus newsletter. Pero también puede suponer un cambio más ambicioso como reformar tu web, reestructurar tu propuesta de servicios o dar nueva forma  a tu portfolio.

No te olvides de tener muy presente la parte más emocional, tanto lo que tú quieres sentir hacia tu marca como lo que deseas que perciban quienes interactúen con ella. Las emociones son el mayor vínculo de conexión y de empuje para ti y para tus clientes. Incorpóralas en tu plan de cambio y en tu día a día.

Siempre poco a poco. Escribiendo una lista de todo lo que necesitas y abordando las tareas pasito a pasito. Lo genial es que una vez que sabes dónde quieres estar y poniendo tu energía en ello consigues cambiar hacia el negocio que quieres.

Me encantará saber que sigues avanzando y cómo te sientes…

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