¿Buscas la felicidad en el trabajo?

Arantxa-Isidoro_La-felicidad-no-está-centrada-en-el-trabajo

¿Sabes que tener un negocio propio te aporta grandes y maravillosas cosas pero no trae implícita la felicidad?

Cuando sueñas con dejar plantado a tu actual jefe o establecer tu lugar de trabajo en tu casa o tener un horario que te permita no perderte la función de Navidad de tu hijo o poder recibir todo el reconocimiento de un cliente sin tener que ver cómo tu compañero se cuelga la medalla, quizás olvidas que de alguna manera sigues trabajando para otros porque tus clientes se convierten en las personas que te marcan el ritmo, que ejercer desde casa hace muy difícil que separes tu tiempo de trabajo del que no lo es, que acudir a algún evento personal en horario laboral puede traducirse en tener que recuperar tiempo en el fin de semana y que no tener compañeros de trabajo implica que las decisiones las tomas tú solito para lo bueno y para lo malo.

Liderar tu propio proyecto te trae momentos agradables en la forma que aprecias más, pero en el fondo un negocio, aunque sea propio, es un trabajo con sus pros y sus contras, con sus particularidades y sus ventajas, un trabajo como otro por cuenta ajena. Entonces, ¿hasta qué punto debes tratar de encontrar la felicidad aquí?

Cuando crees que careces de armonía en tu vida o percibes que te falta algo para estar pleno es muy fácil proyectar esa búsqueda en el trabajo porque es el lugar en el que transcurre una enorme parte de tu tiempo y tu energía. Y es muy lícito y racional querer reinventarte o pretender cambiar esa parte que quieres controlar, pero yo siempre lo enfoco como un complemento para conseguir mejorar, no el centro de tu felicidad.

Cada uno describe su felicidad de una manera muy diferente. Muchas personas la identificamos en pequeños momentos y detalles más que en un estado constante y permanente. Por eso, es super motivador querer hacer de tu trabajo un lugar en el que disfrutar de esa emoción, que después del amor, es la que todos perseguimos. Pero lo sensato es ser consciente de que esa pequeña felicidad puedes combinarla con bonitos momentos en tu vida personal, con grandes detalles en otros aspectos de tu vida. Empaquetar ese conjunto de momentos positivamente intensos que te recarguen de energía y de fuerza para superar los que no lo serán tanto, pero que inevitablemente van a llegar.

Para que un trabajo, ya sea por cuenta propia o ajena, te llene y te aporte hacen falta dos cosas.

 

  • CONOCERTE

Primero está entender realmente qué es lo que quieres, qué le pides a la vida, qué necesitas, qué te satisface, qué buscas, qué te hace sentir cómodo, qué te completa…

Trabajar a gusto y con comodidad debería ser una aspiración para cualquier persona que tenga una profesión. Poder tener un espacio en el que dar lo mejor de ti mismo, ayudar a otras personas a mejorar y al final hacer que este mundo sea un poquito mejor, te llena de sensaciones muy grandes que yo no dejaría pasar.

Si crees que puedes perseguir ese trocito de autoestima, ese pedacito de reconocimiento, esa miguita de comodidad, ese punto de autenticidad o ese fragmento de libertad a través de un trabajo que complete esa parte de armonía personal que te falta, adelante, ve a por ello. Pero entiende antes dónde y cómo lo puedes encontrar valorando quién eres, cómo eres y qué buscas.

 

  • CAMBIAR LA ACTITUD

En la lectura que hagas de todo lo que vives y lo que te pasa en el trabajo está la clave para que te aporte lo que necesitas. La forma en que afrontas tanto lo que consideras positivo como lo que para ti no lo es, es lo que marca la diferencia entre encontrar en tu día a día aspectos que te dan vida o querer mandarlo todo a la porra y sin pensar.

En un trabajo para ti también vas a encontrarte con momentos más bajitos en los que no te guste una gestión, pases nervios frente a un cliente o tengas que lidiar con un proveedor que finalmente no era todo lo simpático que a priori parecía. Aunque tu negocio sea tuyo no va a ser un trampolín de bajada fácil y divertida en el que sólo tienes que dejarte caer para pasártelo en grande. Un trabajo en el que tú eres el máximo y único responsable exige muchísimo de ti pero tiene una buena recompensa, si la actitud constructiva te acompaña.

Por eso la actitud que tomes para encarar cada aspecto de tu trabajo es lo que te va a acercar a donde quieres llegar.

Yo siempre hablo de actitud emocional. Ya sabes que mi terreno son las emociones y es donde encuentro el sentido a todo lo que vivimos. El trabajo es un activador de emociones muy importante en el que te invito a que te pares a pensar en lo que sientes, en lo que te provoca y en lo que te remueve. Así puedes apelar a la actitud concreta que quieres tomar frente a lo que tanto te puede aportar.

Pero escucha bien mi mensaje porque no quiero llevarte a error. No te estoy empujando a que te tires a la piscina emprendedora complementando todas las promesas cuestionables que nos tiran a todas horas y por todos los flancos desde hace unos años. Si lees entre líneas que este es tu momento, que te apetece intentarlo y que por fin quieres encontrar en tu propio negocio un poco de respiro a un cambio de vida que estás loco por encontrar quizás estás leyendo tus propias respuestas a algo que simplemente tenías miedo por empezar.

Pero a lo mejor lo que estás oyendo es que en el trabajo que ahora te ocupa no estás tan mal. Que tienes un montón de aspectos positivos que te traen estabilidad emocional y que mejorando un poco tu actitud en lo que vives puedes encontrar esas pinceladas de equilibrio también para tu vida personal.

Yo no soy impulsora del emprendimiento a ciegas y sin mirar atrás. Me doy con un canto en los dientes si te he hecho pensar. Sólo digo que reflexiones sobre la capacidad que hay en tu trabajo de generarte emoción y que tomes tu parte de responsabilidad en cambiar para mejorar.

Piensa en tu trabajo como un medio, no como un fin para encontrar tu felicidad.

¡Compártelo!

Comentarios

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *