Atrévete a ser tú mismo

atrevete a ser tu mismo

Yo creo que la capacidad para ser auténtico debería ser innata y no perderse nunca.

Podría hacer mi propio Credo exponiendo todo aquello en lo que creo respecto a ser uno mismo.

· Creo en la autenticidad de las cosas.

· En dejarse llevar por lo que sientes y te apetece en cada momento.

· En no dejar de comprometerte pero sólo cuando el resultado te atrae y te aporta felicidad.

· En dejar de aparentar y de tratar de llegar a propuestas imposibles.

· Creo en la belleza de uno mismo, tal y como cada uno la quiere llevar: unos de forma natural, sin ningún artificio, tal cual. Otros ayudados por las herramientas que les hagan sentir bien, que potencien la parte de su cuerpo que les apetece resaltar.

· Creo en el derecho a opinar desde la asertividad. De esto te hablaba largo y tendido aquí.

 

Auténtico es verdadero y, enfocado a una persona, es la cualidad de mostrarse tal como es y de ser consecuente y coherente consigo mismo.

Tratar de ser “correcto” y de comportarte haciendo lo que se supone que está bien es vivir una vida ficticia, la que otros quieren para ti o la que tú mismo te impones por miedo. Supongo que fingir o jugar un papel que no es el tuyo, puede salvarte en alguna ocasión pero lo que puede resultar mentalmente agotador es convertirte en un impostor. Esto es propio de personas inseguras, con baja autoestima o con miedo al conflicto.

Con el tiempo y la experiencia de tratar con personas que quieren envolverse en un proyecto nada alineado con ellos y que sólo pretenden lanzar presionados por su necesidad más inmediata de obtener ingresos rápidos, he desarrollado mis herramientas para detener esa locura que no te va a llevar a buen puerto. Lo primero es mirar hacia adentro y empezar a ser tú mismo.

 

Te cuento mis claves para empezar a ser tú:

 

  • Conocerte

 

Para ser coherente contigo mismo no hay fórmula mágica que te dé pistas sino saber realmente lo que quieres, lo que te ilusiona y apasiona, pero también lo que te da miedo.

Para mí escribir es en general un placer porque me ayuda mucho a ordenar ideas y lo considero especialmente necesario cuando necesito desahogo. Cuando estoy muy muy enfadada por algún motivo, en lugar de contar hasta 20, lo que hago es sentarme delante del ordenador frente a un papel en blanco y ponerme a escupir toda la rabia que siento. Cuando termino, noto una paz que ha logrado calmar mi encendimiento y ha conseguido que no apague mis humos con nadie a mi alrededor.

Yo disfruto escribiendo y razonando pero también dejando liberar mis emociones. Encuentro en escribir una vía de deleite para la que me gustaría tener aún más tiempo.

Ahora mismo estoy inmersa en Mi Diario, un método de escritura impartido por Deborah Marín de OyeDeb, que me está ayudando un montón a profundizar en mí misma.

 

  • Entenderte

 

Lo mejor que he descubierto hasta ahora es que, si escribo sobre mí misma, y analizo lo que escribo empiezo a entenderme un poco más. Si me pregunto por qué he escrito algo, cómo me sentía antes de hacerlo o en qué pensaba después tengo argumentos suficientes para trazar un hilo conductor de lo que pasa por mi mente y mi corazón y de lo que me mueve realmente. De esa forma empiezo a entender. Me parece una fórmula maravillosa para saber realmente quién soy y qué quiero y especialmente para comprender mis miedos. Sin pararme a profundizar en mí misma es difícil descubrir lo que temo. Así tengo la oportunidad de reflexionar sobre ello y hacer que todas las piezas sobre mí empiecen a encajar.

 

  • Creer en ti

 

Estamos en constante búsqueda de la aceptación de los demás porque necesitamos sentirnos queridos y valorados.

Saber valorarte pasa por aprender a clasificar las opiniones de los demás hacia ti, que pueden ser constructivas y ayudarte a crecer o pueden ser destructivas y debes desecharlas nada más recibirlas. No es fácil ni lo uno ni lo otro. Una crítica constructiva puede resultar difícil de encajar o asumir en un primer momento. Y no todo el mundo tiene fuerza y valor para alejarse a tiempo de la persona que le intenta destruir verbalmente.

La autoestima es un valor sine qua non para ser auténtico y exige que pongas por delante tus sentimientos e ilusiones frente a lo que los demás creen.

Date permiso para ser tú mismo y asume que alguna vez te vas a equivocar, pero lo que es más, acepta cometarios negativos de los demás siendo consciente de que no eres perfecto.

 

  • Expresar tus emociones

 

¿Por qué tratas de ocultar tus lágrimas mientras el protagonista de tu serie muere cuando lo que quieres es llorar a moco tendido? ¿Por qué optas por dejar hablar a otro en un brindis cuando lo que te apetecería es explotar en palabras de alegría? ¿Por qué callas tu rabia al regresar a casa y nada está como esperabas cuando lo que necesitas es llorar tu desesperación?

¿Eres más débil, se van a reír de ti o pierdes autoridad por no inhibir tus emociones?

Si no dejas salir tus sentimientos, hay una parte de ti que no es verdadera. Esa actitud te conduce a un mundo de falsedad en la que no comunicas lo que realmente eres y no puedes tender puentes de conexión con otras personas. Pero además hay una parte de ti que no estás liberando y que, al contrario, necesita ver la luz para acercarte a una paz mucho más natural.

 

 

Entonces ¿ser tú mismo te aporta felicidad?

 

He reflexionado mucho sobre esto a través de lo que experimento y de lo que otras personas proyectan desde su autenticidad. He descubierto los beneficios de ser natural y honesto contigo:

 

  • Sientes tranquilidad. Sin exigencias ajenas, tú decides sobre ti mismo.

 

  • Encuentras relaciones verdaderas. Te acercas a personas con las que conectas de verdad y te sientes como en casa.

 

  • Estás más cerca de tus sueños. Sabiendo cómo eres y dejándote llevar por lo que sientes sin necesidad de encubrirlo vives lo que te apasiona.

 

Suelta lo que te impide ser tú mismo y siente tu propia libertad.

¡Compártelo!

Comentarios

  1. dice

    Hola Arantxa,

    Me encanta todo lo que has escrito, porque además me he ido sintiendo más y más identificada, según avanzaba en el texto.

    Comparto contigo en que escribir me hace bien, me ayuda a sanar y, sobre todo, a conocerme. Siempre he escrito, pero nunca como modo de autoconocimiento, ni como vía hasta que llegar a mí misma. Pero, desde que lo he puesto en práctica, he notado mucho la diferencia.

    Sobre todo, me ayuda a alinearme conmigo, con mis valores, con lo que siento y lo que me apetece en cada momento. Soy más yo y decido cosas en base a mí y no tanto a los demás. La diferencia: ya no noto esa sensación en el estómago, cuando dices que sí a algo de lo que en el fondo no estás 100% segura.

    Un abrazo.

    • dice

      Gracias Conchi. A veces da miedo ahondar en ti misma para reconocerte y tratar de ir de la mano de lo que valoras y sientes. Sin embargo, cuando lo experimentas, todo empieza a encajar. En un negocio personal esa alineación es la base para comenzar a rodar. Un abrazo.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *